De contracultura y otras contradicciones
En el entendido de que la contracultura es un movimiento que tiene sus orígenes en la década de los 1960 en EUA y que pugna por el rechazo a los "valores sociales y modos de vida establecidos" debemos de preguntarnos si en realidad lo que hacemos muchos de los que decimos seguir esta vertiente cuasi filosófica es contrario a los valores del mundo capitalista y su sociedad masificada.
En primer lugar la mayoría de aquellos que dicen seguir una de las contraculturas lo que terminan haciendo es ser una parte "alternativa", pero parte al fin, de este sistema global alienante. Esto se da, desgraciadamente, a la aparentemente insoslayable necesidad del ser humano a pertenecer a algún grupo social. Para nuestra mala fortuna este problema es una gran ventana para que los amos y señores del dinero nos manipulen, aunque no nos demos cuenta, pues nos presentan en el "mercado alternativo" una serie de "poses" sin las cuales, supuestamente, no podemos pugnar por la libertad.
Así, a través del siglo XX, el cual por cierto ha sido llamado "el siglo de los caudillos", nos han vendido posturas prefabricadas dando como resultado una hilarante, lúdica y por demás folclórica gama de personalidades que en su búsqueda de la individualidad solamente logran ser parte de un todo "alterno".
Es aquí cuando entramos en una de las tantas contradicciones de la llamada "contracultura" pues en principio una "contracultura" es un grupo de gente con intereses en común que se reune para tratar de demostrar a la "sociedad corrompida" que sus valores pueden y deben de ser puestos en duda ya que "yo y mis iguales" (siempre el burro por delante) hemos tenido una epifanía y traemos la verdad absoluta que es tal...
Esta actitud tan estúpida de la contracultura es una muestra de que nació en en seno, más podrido, de la sociedad etnocéntrica en la que vivimos ya que, desgraciadamente, la mayoría cree que lo que le gusta y sigue es la única y total verdad; sería un error decir que este vicio del mundo capitalista infecto las filas de la contracultura y que es menester de todos acabar con él, desafortunadamente la contracultura nació teniendo este vicio dentro de sus genes ya que en sí misma la contracultura es una contradicción ya que al ser parte del sistema, por propias leyes de supervivencia, no puede rebelarse contra el, solamente logra que las personas que en algún momento pudieran pensar de manera libre y, ante todo, distinta
Al parecer nuestro afán de distinción es lo que nos provoca a caer en falsas puertas hacia un mundo mejor ya que a pesar de querer ser distintos siempre vamos a querer que alguien más piense como nosotros y si para que piensen como nosotros debemos de vestirnos con crestas, tirantes, "X" en las manos o lo que sea tenemos que plantarnos la pregunta de que si en verdad estamos siendo originales y más importante aún, si en verdad estamos haciendo algo de provecho, para nosotros y nuestro entorno, con nuestras actitudes y no solamente seguimos "modas" que se ven menos "fresas" y "masificadas".
Así concluyo que una verdadera contracultura sí debe de atentar contra los parámetros establecidos por la sociedad y pugnar por la libertad e individualidad de las personas por lo que pienso que la única y verdadera contracultura será la que cada uno de nosotros construya en su cabeza y en su vida, dejando de lado los cánones de grupo y enfocándonos en las necesidades (de legítima libertad) de ese grupo al que pertenecemos el cual se puede llamar sociedad o familia o como sea pero en el que al fin y al cabo estamos dentro.

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